Una de las dos partes en la que Clint Eastwood ha dividido la historia de la batalla por la isla de Iwo Jima, esta corresponde a la perspectiva desde los norteamericanos y lo que significó para estos la imagen de los soldados levantando la bandera durante la batalla.
Eastwood narra con un flashback el momento cuando estos soldados alzaron la bandera y la lucha en la batalla donde perdieron a sus amigos y enfrentaron sus más grandes temores, para ser alejados de sus compañeros y ser erigidos como héroes, sólo para levantar la moral y unos cuantos bolsillos.
Tristemente esta cinta recuerda mucho en su propuesta visual y narrativa la célebre Saving Private Ryan de Steven Spielberg, tanto en los momentos de la batalla como en los recursos narrativos que avanzan y cambian la historia.
Las actuaciones de Ryan Phillippe, Jesse Bradford y Adam Beach son creíbles pero no espectaculares, ciertamente el hilo conductor de la cinta se pierde y el guión no logra tejer bien todas las historias que por momentos se ven montadas e insuficientes, a pesar del esfuerzo por dar credibilidad a las acciones de los personajes, el guión omite razones fundamentales que hubiesen dado más coherencia a la historia.
Ciertamente ojala la segunda parte sea mejor.